¿Cuales son las causas del acné?
El acné es un problema dérmico que se manifiesta a través de distintos tipos de protuberancias, desde espinillas y puntos blancos, hasta granos y quistes. El tipo de acne juvenil el denominado acne vulgaris, el cual aparece generalmente en cara, cuello, hombros, pecho y parte superior de la espalda.
Los poros -folículos capilares de la piel-, contienen glándulas sebáceas, las cuales producen un aceite que lubrica la piel y el cabello llamado sebo. El aumento de la secreción del sebo cutáneo en los pacientes que padecen acné hace que estos produzcan una mayor cantidad de sebo que las personas que no lo sufren, al igual que aquellos pacientes con acné severo, producen más sebo que los pacientes con acné moderado o leve. Además, se produce una alteración en la formación de células en el folículo piloso, lo que también facilita la aparición de acné, ya que las células que cubren interiormente al mismo están continuamente desprendiéndose y se eliminan a través del orificio folicular (que es como un canal). En el acné el desarrollo de las células está acelerado, hay más desprendimiento de lo normal, tienden a pegarse unas con otras. Esto lleva paulatina e irremediablemente a tapar el conducto folicular, formando el comedón (barro o granitos del rostro).
En definitiva, el acné en adolescentes es debido al cambio hormonal que experimentan sus organismos durante la pubertad. En la mayoría de los casos, las glándulas sebáceas producen la cantidad adecuada de sebo, pero a medida que el cuerpo del adolescente comienza a madurar y a desarrollarse, las hormonas estimulan a las glándulas sebáceas para que éstas produzcan más sebo, lo que provoca una actividad muy intensa en ellas. La consecuencia de esto es una gran cantidad de sebo y de células de la piel muertas, que hace que se obstruyan. Después, las bacterias pueden quedar atrapadas dentro de los poros y reproducirse, haciendo que la piel se enrojezca y se hinche, siendo éste el origen del acné.